El concierto de Matisyahu en Bogotá y el boicot cultural a Israel

El próximo 29 de enero, el cantante estadounidense Matisyahu (Matthew Paul Miller) llega para presentarse en Bogotá. Está ampliamente documentado que este cantante activamente defiende y apoya la ocupación y el apartheid israelí. En el 2007, cantó en un evento de apoyo a la organización Amigos de las Fuerzas de Defensa de Israel (el ejército de Israel). En el 2015, actuó en la conferencia de AIPAC, una organización destacada por su lobby pro-Israel en Estados Unidos. Asimismo, aunque el cantante afirma ser “no político”, públicamente defendió el asesinato, en el 2010, de nueve participantes en la flotilla humanitaria de apoyo a Gaza. Más concretamente, en el 2014, su canción Sunshine fue utilizada en un video oficial de la cancillería israelí que buscaba “resaltar la cara bonita de Israel”.

El colectivo BDS Colombia rechaza el apoyo de Matisyahu a las expresiones más violentas del apartheid israelí y apoya ampliamente el boicot cultural contra Israel. Sin embargo, no lanzaremos una campaña de boicot contra su concierto en Bogotá, por priorizar las campañas de boicot cultural que claramente responden a las orientaciones emitidas por la Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural de Israel (PACBI, por sus siglas en inglés). Dicha iniciativa hace parte de la campaña más amplia de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel, BDS, impulsada por 170 organizaciones de la sociedad civil desde el 2005, para acabar con la ocupación israelí, lograr el respeto de los derechos fundamentales de la población palestina ciudadana de Israel y ganar el derecho al retorno de la población palestina desplazada.

Si bien la PACBI no excluye la posibilidad de boicot contra individuos que tienen una complicidad grave en violaciones del derecho internacional, su llamado al boicot cultural no se enfoca en individuos sino en esos productos o eventos culturales patrocinados o respaldados por instituciones israelíes. En este sentido, no se trata tanto de si el artista tiene ideas liberales o si vive en un asentamiento ilegal en Palestina ocupada (como lo hace uno de los hombres que escribe las letras de Matisyahu), sino de si su evento artístico sirve para lavar la imagen de Israel en el exterior. Por ejemplo, resultaban sujetas al boicot cultural las presentaciones en Colombia, en noviembre pasado, del grupo de danza israelí Vertigo Dance Company o el Festival de cine israelí en Bogotá. Aunque seguramente algunos miembros de Vertigo no votaron por el ultraderechista Netanyahu, el apoyo que recibieron desde la embajada israelí hace parte de una estrategia de normalización del apartheid israelí.

Si Matisyahu viniera a Colombia con el patrocinio del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí (poco probable, pero no imposible), indudablemente llamaríamos al boicot de esos conciertos. Mientras tanto, seguimos impulsando otras acciones de boicot cultural, que no hacen sino crecer en todo el mundo. Promovemos el boicot a actividades culturales en Colombia patrocinadas o respaldadas por el Estado israelí, al mismo tiempo que continuamos recogiendo firmas de artistas colombianos y colombianas para apoyar una carta pública de adhesión al boicot (si eres artista y quieres firmar, contáctanos a través de nuestro Facebook). Otras cartas de apoyo al boicot cultural y académico ya han recibido más de mil firmas de artistas internacionales que anuncian que no se presentarán en Israel hasta que ese país cumpla sus obligaciones, bajo el derecho internacional, con la población palestina.

Ya se ve que el boicot cultural cada vez más está aislando a Israel y socavando su estrategia de distraer de sus crímenes a través de las expresiones artísticas. Cuando este aislamiento y presión logren desmantelar por completo el apartheid israelí en todas sus manifestaciones, y los y las artistas palestinas puedan practicar sus actividades artísticas sin sufrir la represión israelí, no veremos ningún problema en asistir a las presentaciones de la Vertigo Dance Company o el Festival de cine israelí.

Hasta entonces, seguiremos promoviendo el boicot a cualquier actividad cultural apoyada por las instituciones israelíes, así como la no participación en actividades culturales y académicas en Israel. El boicot cultural fue clave para derrumbar el apartheid sudafricano. Estamos convencidos de que será igual de efectivo en la lucha contra el apartheid israelí.

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