Francotirador: las armas del cine contra la verdad

Francotirador, la nueva película de Clint Eastwood, no presenta la “dura realidad” de la guerra de Iraq, sino una nueva versión cinematográfica de las mismas falsedades y representaciones racistas de siempre.

 

Un héroe entregado a la causa de su patria mata a diestra y siniestra, pero su conciencia no lo deja descansar por la violencia que lo obligan a ejercer. Un ocupante de un país, cuya realidad desconoce profundamente, se considera víctima de los ataques inexplicables cometidos por los “salvajes” que lo rodean; unos árabes fanáticos que harían lo que sea para lograr su cometido, incluso asesinar a sangre fría a civiles y soldados inocentes. Todas estas escaramuzas se presentan en una guerra de civilizaciones entre nuestros soldados de la iluminación y las fuerzas oscuras del Islam.

chris-kyleLo anterior recoge la trama de la película Francotirador (American Sniper), dirigida por Clint Eastwood, que cuenta la vida del francotirador más letal en la historia de Estados Unidos, Chris Kyle, y su trayectoria durante la ocupación de Iraq. Aunque las licencias y exageraciones son propias de cualquier obra dramática, el discurso de la lucha contra la maldad árabe sirve para justificar agresiones militares que resultan mucho más espeluznantes que cualquier película de terror. En la medida en que quitamos las capas de mitos que cubren Francotirador, veremos que esas mismas falsedades se siguen utilizando, ahora más que nunca.

Venganza contra el terrorismo religioso

Es cierto, Francotirador nunca dice que Saddam Hussein colaboró con Al Qaeda para atacar las torres gemelas. Pero hace todo lo posible para insinuarlo. Desde la imagen del ataque a las embajadas estadounidenses en el 1998 hasta las repetidas menciones de Al Qaeda en Iraq, se hace entender que la invasión del 2003 fue una reacción a los atentados del 11 de septiembre: un acto justificado de venganza que además lograría liberar el mundo del odio intolerante de los islamistas.

Estadounidenses buenos y árabes malvados

Clint Eastwood bien puede ser una derechista convencido, pero sigue siendo un cineasta de primeras. Nos identificamos con los soldados en Francotirador porque son como todo el mundo: sudan, aman, sienten miedo, se ríen y tienen familias; nos conmueve su sufrimiento desgarrador cuando vuelven a casa a enfrentar la vida civil con sus discapacidades físicas y el estrés postraumático.

Los combatientes árabes, en cambio, merodean por las sombras; como nos comenta Kyle, estos “salvajes” matan por pura “maldad”. Cuando un niño encuentra a un hombre muerto y su lanza-granada, ni llora; su espíritu violento lo lleva a intentar coger el arma para matar a más soldados. Por su parte, los civiles son engañosos y ávaros; como mucho, son víctimas de combatientes árabes desalmados.

Los árabes malintencionados a los que se enfrenta Kyle incluso utilizan su religión para despistar a nuestros héroes, como cuando un hombre los invita a compartir la cena de Eid al-Adha para que no descubran su caleta de armas. O como en otra escena, en la que dos burócratas militares le reclaman al llamado “leyenda”, que la viuda de una de sus víctimas se quejó de que el difunto llevaba un Corán, y Kyle responde que lo que tenía era un AK-47.

Soldados éticos y guerra justa

El protagonista de Francotirador solo mata para proteger a sus compañeros y a su país. Cuando mata a un niño que llevaba una bomba, se siente atormentado e indignado por la “maldad” que lo obligó a asesinar a un ser inocente. A diferencia de los terroristas, que incluso usan taladros contra civiles, Kyle siempre opera dentro de la legalidad: advierte a un hombre iraquí que lo va a entregar al “sistema judicial iraquí” si no colabora.

Francotirador: ¿la  “dura realidad” de la guerra de Iraq?

Miremos la realidad: Saddam Hussein era un déspota laico que nunca colaboró con Al Qaeda; este grupo solo llegó a la Iraq después de la invasión de Estados Unidos. Por otro lado, las representaciones racistas que deshumanizan a los árabes en películas como Francotirador son peligrosas en la misma medida en que son falsas: han fortalecido el apoyo a las intervenciones militares en el medio oriente al mismo tiempo que han fomentado los repetidos ataques contra musulmanes y mezquitas en Europa y Estados Unidos.

En cuanto al francotirador ético, el Chris Kyle de carne y hueso no perdía mucho sueño por quitar cientos de vidas humanas. En su autobiografía, proclama que “solo quisiera que hubiera matado a más. Me encantaba lo que hacía … era divertido.” Además, caracteriza las normas de combate que aplicaba la tropa como “Si ves a alguien entre los 16 y 65 años y es un hombre, dispárale. Mata a cada hombre que ves.”

rumsfeld-bush-cheneyLos responsables de la guerra en Iraq: Donald Rumsfeld, George Bush, Dick Cheney

 

Sus compañeros del ejército invasor tampoco brillaban por su conducta moral. Al igual que Kyle, las autoridades estadounidenses en Iraq sistemáticamente entregaban a los detenidos al “sistema judicial iraquí” para que fueran torturados, a sabiendas de cual sería su suerte. Además, los francotiradores – entre ellos, Chris Kyle – tuvieron un papel clave en el asedio sangriento a la ciudad de Fallujah en el 2004, que dejó al menos 600 muertos. Refiriéndose a este episodio, periodistas informaban que los francotiradores estadounidenses disparaban a recipientes de comida y agua, conductores de ambulancias y personal médico, civiles que se encontraban dentro de sus casas y a “cualquier persona que pasa por la calle”.

Más allá de los crímenes cometidos por soldados individuales, estas atrocidades hicieron parte de una política de guerra diseñada en Washington, desde las torturas en Abu Ghraib hasta el uso indiscriminado del fósforo blanco. Las consecuencias humanas de su intervención en Iraq son enormes: más de 1,2 millones de muertos, más de 3,5 millones de personas desplazadas y una infraestructura destrozada por la invasión y las “reformas” neoliberales posteriores.

Las mismas mentiras vuelven y juegan en Palestina

Las mentiras detrás de Francotirador van mucho más allá de la historia de este país: hacen parte del libreto obligatorio para las intervenciones militares occidentales en el medio oriente; su aplicación es especialmente visible y descarada en la ocupación israelí de Palestina.

Los mismos valores racistas que se reflejan en Francotirador llevaron a un gran escándalo por la muerte de tres adolescentes israelíes en el 2014, mientras que los gobiernos occidentales no hicieron nada para impedir el asesinato israelí de más de 2.000 personas en Gaza, incluyendo 578 niños y niñas. Algunas vidas, parece, valen más que otras. Al mismo tiempo, al interior de Israel el racismo es cada vez más abierto y aceptado. Los palestinos ciudadanos de Israel (los llamados “árabes israelíes”) tienen menos derechos bajo la ley que los ciudadanos judíos; en algunos incidentes recientes, turbas israelíes han desfilado por las calles gritando “esclavos” a los refugiados africanos; y según un estudio del 2007, más de dos tercios de adolescentes israelíes creen que los árabes son “menos inteligentes, sin cultura y violentos”.

1092011Civil en la mira del arma de un francotirador israelí. Foto tomada por soldado israelí.

 

Mientras que las fuerzas estadounidenses en Iraq declaraban su compromiso con los derechos humanos, el ejército israelí hoy en día se proclama “el ejército más moral del mundo”. De forma parecida a la angustia de Kyle al matar al niño en la película, la fundadora del Estado de Israel Golda Meir afirmó que “quizás con el tiempo podremos perdonar a los árabes por matar a nuestros hijos, pero nos será más difícil perdonarles habernos obligado a matar a sus hijos”. Igualmente, durante el ataque a Gaza en el 2014, el primer ministro Netanyahu denunció a Hamas por obligar a los israelíes a matar a civiles.

En realidad, el ejército israelí sistemática y deliberadamente comete la misma clase de atropellos que otrora sus contrapartes en Iraq. Para dar solo un ejemplo, en el ataque israelí a Gaza en el 2014, los misiles disparados desde los drones de la empresa Elbit Systems (primer contratista militar en Colombia) destrozaron casas con familias enteras adentro. Y sobre la tierra, los francotiradores, colegas de Chris Kyle, asesinaron a civiles mientras huían entre los escombros. (ver video)

Los soldados compañeros de Chris Kyle hacían parte de un ejército de ocupación en Iraq, al igual que los soldados israelíes que hoy disparan a civiles en Gaza o controlan su movimiento en los retenes de Cisjordania. Por más acción y efectos especiales que se utilicen en películas como Francotirador, y por más propaganda de hasbara que despliegue Israel, esa realidad no se puede ocultar.

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