Boicot a SodaStream: ¡No compres apartheid!

SodaStream es una compañía fabricante y distribuidora de sistemas para la preparación doméstica de refrescos y agua mineral con gas. Por medio de esta técnica (que no requiere baterías ni electricidad), se transforma el agua normal en agua con gas y/o refresco saborizado, en tan solo unos segundos. Está presente en más de 39 países, en los cuales vende directamente o a través de socios distribuidores. Provee cerca de 600 millones de litros de agua carbonatada a más de 8 millones de hogares. Sus productos se encuentran en más de 35.000 puntos de venta (esto incluye tiendas de electrodomésticos, supermercados, tiendas departamentales, tiendas especializadas, tiendas “verdes”, comercializadoras de agua y ventas por catálogos). En Colombia, se encuentra en las tiendas de cadena Makro, La 14, Home Sentry, Easy, Habitat Store y Muebles y Accesorios. En los últimos años, SodaStream ha logrado posicionarse como una de las compañías de bebidas más grandes del mundo. La matriz principal se ubica en Israel y tiene 7 fábricas en Alemania, Israel, Australia, Sudáfrica y China. “Cuenta con 65 patentes y 198 marcas registradas alrededor del mundo”.

Para construir el asentamiento donde SodaStream ubicó su fábrica en Cisjordania, Israel ya había desplazado a Beduinos Jahalin

SodaStream y la relación con el apartheid en Palestina

Según informe de la organización “Coalición de mujeres por la Paz”, un colectivo de mujeres israelíes que se declaran en contra de la ocupación de territorios palestinos por parte del Estado de Israel, son varios los motivos por los cuales la existencia de esta empresa apoya el carácter discriminatorio del pueblo palestino.

Colonización por medio de fábricas

El Estado de Israel ofrece deducción en los impuestos a aquellos empresarios que se decidan por instalar sus negocios en los terrenos ocupados. Inclusive el informe señala que Israel construye parques industriales para luego arrendar a los futuros empresarios.

La instalación de fábricas en territorio palestino no puede verse como un sinónimo de progreso para los territorios ocupados por dos razones principales: la primera, porque todos los impuestos que generan las empresas son entregados a las autoridades israelíes; las autoridades palestinas y en general, el pueblo palestino, no reciben nada. Y la segunda, porque la producción de estas empresas está destinada para la exportación, no para el consumo local. Los productos finalmente terminan en las estanterías de negocios en Europa y Estados Unidos, principalmente.

“Oferta especial del Apartheid: compre una máquina SodaStream y les regalamos la demolición de una vivienda — gratis! * Oferta solo aplica a viviendas palestinas”

 

Condiciones laborales de los trabajadores palestinos

Como las fábricas son instaladas en territorios ocupados, su población no es israelí sino palestina. Estas fábricas utilizan la mano de obra local que, usualmente, no tiene reconocimiento de sus derechos laborales. Los palestinos se ven forzados a solicitar trabajo en estas empresas por la alta tasa de desempleo en la que viven. Estos trabajadores no ganan ni la mitad del salario mínimo establecido en Israel. Por esta y otras razones derivadas de la relación colonial, algunos trabajadores resolvieron entrar en huelga en el 2013, pero, por no tener ningún tipo de garantía laboral, fueron despedidos e ingresados en las bases de datos de las agencias de seguridad de Israel. Una vez ingresados en estas bases de datos, ya no se les entrega permiso para trabajar en otras empresas israelíes.

Lugar de origen de los productos

El problema con los productos producidos por Israel es que no se sabe cuál es el lugar de fabricación de los mismos, puede ser dentro del país o en territorios ocupados. Si el producto procede de un territorio ocupado, a la luz del derecho internacional, obviamente  se consideraría que no fue hecho por el país ocupante. Sin embargo, Israel elude dicha situación escribiendo en todos los productos Made in Israel o en algunas ocasiones, cuando se hace pública alguna denuncia referente a algún producto, lo marcan como realizado en otro lugar del mundo.

La planta principal donde se fabrican los productos Sodastream se encuentra en la zona de Mishor Adumim, un parque industrial que hace parte de la colonia ilegal israelí de Ma’ale Adumim, situada en la Cisjordania palestina ocupada. Es importante recordar que los asentamientos no han cesado de aumentar, incluso durante el supuesto proceso de negociaciones en curso.

Llamado al boicot y primeros logros

La campaña internacional BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones al estado de Israel) en los constantes llamados que realiza para contrarrestar la colonización, el apartheid y la ocupación israelí del territorio palestino, desde hace ya varios años viene convocando al boicot de la multinacional SodaStream. A pesar de que la publicidad de SodaStream insiste en su carácter amigable con el medio ambiente, también es cierto que su manera de operar tiene un lado sombrío que incide en el despojo que sufre el pueblo palestino por parte de Israel. Con operaciones como las que realiza la fábrica de Sodastream, ubicada en un complejo industrial en territorio ocupado, se está contribuyendo a negar cualquier posibilidad para el desarrollo de un Estado palestino viable y contiguo, pues “la colonia de Ma’ale Adumim está construida estratégicamente como un asentamiento que corta el acceso fácil entre Ramallah y Belén, dos importantes ciudades de Cisjordania”.

Scarlett Johansson

“A de Apartheid”: Denuncia de la participación de la actriz Scarlett Johansson en la campaña publicitaria de SodaStream

 

Debido a la presión del BDS Internacional, SodaStream ha anunciado que para finales del 2015 cerrará la fábrica ubicada en Mishor Adumim. Esta decisión fue tomada luego de que diversas tiendas de Europa y Norteamérica decidieron dejar de comercializar sus productos, lo que llevó al desplome de sus acciones.

Según el comunicado de la empresa, queda claro que los intereses de ella no son del todo claros, pues la nueva fábrica, Lehavim, está cerca de Rahat, un municipio en el desierto del Naqab (Negev], donde los palestinos beduinos están siendo transferidos en contra de su voluntad. Sodastream es un beneficiario de este plan y cómplice de la violación de los derechos humanos.

Por estas razones fundamentales, la campaña BDS internacional, considera que “la empresa israelí SodaStream no sólo vende burbujas, sino que también vende mentiras, pillaje, colonialismo y Apartheid (…) Con las máquinas que esta empresa israelí intenta introducir en nuestras casas, nos quiere hacer cómplices de una situación de injusticia manifiesta”.

¡Rechaza los brebajes de ocupación ilegal, injusticia y despojo! NO COMPRES SodaStream y exige a la dirección de la tienda o supermercado donde lo hayas visto que fomenten el consumo responsable y dejen de comercializar productos fabricados en un estado colonial y de Apartheid.

Firme la petición en línea pidiendo a la actriz y vocera de SodaStream, Scarlett Johansson, que deje su vocería de la empresa.

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